Información Preventiva

Cáncer de mama y prevención

Nadie sabe con precisión por qué son cada vez más los casos de mujeres que padecen cáncer de mama. Es probable que en parte se deba a que los métodos de diagnóstico son más eficientes y conocidos, por lo que hoy se detectan tumores que antes no eran tomados en cuenta. Hay también una serie de factores de riesgo, que décadas atrás eran menos frecuentes y que hoy inciden en el aumento del índice como: la menarca (primera menstruación) que anteriormente se daba aproximadamente a los 17 años de edad y hoy es alrededor de los trece años, la menopausia tardía, la tendencia a posponer la maternidad hasta edades más avanzadas, no haber tenido hijos, las dietas ricas en grasa, la ingesta de alcohol y tabaco en exceso, la toma de anticonceptivos orales y medicamentos hormonales. A pesar del aumento de la incidencia de cáncer de mama, el porcentaje de mortalidad tiende a disminuir; esto se debe a la detección precoz y a los tratamientos que hoy existen.

La mayoría de las mujeres con esta enfermedad no poseen antecedentes familiares. Se estima que sólo alrededor del 10% de los cánceres mamarios son heredados.

No existe ningún estudio en la actualidad, que nos dé un dato preciso acerca del por qué en nuestra provincia hay un alto índice de cáncer de mama. Probablemente se deba a determinados factores ambientales, de alimentación y de estilos de vida, entre otros, que nos diferencian de otras provincias.

El camino para una buena prevención…
1) Realizar mensualmente el autoexamen de mama.
2) Control periódico con el médico especialista (ginecólogo-mastólogo).
3) Mamografías periódicas.

Los nódulos (benignos o malignos) u otros signos, pueden detectarse a partir de un autoexamen, un examen clínico, una mamografía. Si bien la mujer tiene la posibilidad de localizar un bultito con la simple palpación de sus mamas y axilas, muchas veces sólo se descubren cuando el especialista realiza un examen clínico más profundo. Algunos de ellos son imperceptibles al tacto y se hacen presentes al realizar una mamografía. Existen métodos complementarios como la ecografía y las punciones citológicas o biopsias percutáneas que ayudan a avanzar en el diagnóstico.

El autoexamen debe realizarse una vez al mes luego del período menstrual. Si usted está embarazada o entró en la menopausia lo más aconsejable es elegir un día fijo de cada mes.
• Puede comenzar la palpación aprovechando el momento de la ducha; levante un brazo detrás de la cabeza y con los dedos de la otra mano palpe la mama opuesta, buscando detectar algún bulto cualquiera sea su tamaño y forma; repítalo con la otra mama.
• Observe las mamas frente al espejo, primero con los brazos sueltos a los costados y luego levantándolos por encima de la cabeza; investigue si existe alguna retracción, alteración de la forma, asimetría de las mamas o pezones.
• Estando acostada con el brazo levantado y una almohada bajo el hombro de la mama a examinar, palpe su seno con la mano opuesta, buscando algún bulto (al igual que en el primer punto); repítalo con la otra mama.
• Por último palpe la región axilar y presione los pezones entre los dedos pulgar e índice y observe si aparece algún tipo de secreción.
Si Ud. conoce su cuerpo, puede detectar pequeños cambios; en este caso debe acudir a la consulta. Es por ello que el autoexamen es el primer paso en la prevención.

Ante un «bultito» o nódulo mamario con o sin dolor.
… cambio en la conformación de la mama.
… hundimiento en la piel.
… tipo de anormalidad en la piel (por ej. Eczema).
… hundimiento del pezón o secreción por el mismo.
… bultito o nódulo en la axila
Cualquier dolor o alteración que se detecte en la mama requiere de una rápida consulta.

Es un estudio realizado con un equipo llamado mamógrafo que permite obtener radiografías en distintas posiciones para la visualización del tejido mamario. La compresión de la mama es necesaria para lograr una mejor calidad en la imagen y disminuir la cantidad de radiaciones; esto no debe producir dolor.

Según las normas de la Sociedad Americana del Cáncer, se sugiere una mamografía de base a los 35 años de edad, una cada dos años entre los 40 y los 50, a partir de allí, una por año. Existen otros criterios para establecer la periodicidad entre cada estudio mamario. El momento de realizar el primer estudio y la frecuencia será modificada por cada profesional sobre la base de su experiencia personal, la clínica de la paciente, sus antecedentes familiares y los hallazgos de cada estudio mamográfico en particular.

Porque el cáncer tiene tres períodos de crecimiento: un primer período cuando es indetectable, el segundo, cuando es clínicamente oculto pero sí es detectable por la mamografía, y un tercer período cuando puede detectarse clínicamente. Lo ideal es poder encontrar el cáncer en el segundo, ya que cuanto menor sea el tamaño del tumor, mayor es la probabilidad de curación.

La dosis de radiaciones utilizadas por los mamógrafos de última generación son mínimas; tanto el equipo como todos los elementos usados (chasis, placas, procesadoras, pantallas) están diseñados para disminuir la cantidad de radiaciones necesarias; además la compresión de la mama durante el estudio ayuda a este propósito. Por otro lado, la susceptibilidad del tejido mamario a las radiaciones es significativa en edades tempranas, especialmente por debajo de los 20 años. Aún así, al realizarse una mamografía los beneficios son superiores a las consecuencias que pueden derivarse de la detección tardía de un tumor maligno.

Una mamografía es el método más eficaz para detectar, en estadíos precoces, estructuras con elevada probabilidad de que sean malignas. Para tener plena seguridad de que estamos frente a un cáncer de mama, es necesario obtener una muestra de la lesión y realizar su estudio anatomopatológico (biopsia). Sólo un 10 % (aproximadamente) de los carcinomas no se visualizan en una mamografía; en estos casos, ante una anomalía clínica significativa, existen otros estudios complementarios, como ecografía, biopsia percutánea, resonancia, que pueden orientar al diagnóstico de malignidad, reduciéndose casi a cero los casos de cáncer de mama que no son detectados.

La enfermedad puede aparecer a cualquier edad aunque el riesgo es mucho mayor entre los 45 y 65 años, edades en las que normalmente la mujer pasa por su menopausia. Esto se relaciona con el cambio hormonal que sufre durante este período.

Conservar las mamografías ya realizadas es importante porque parte del diagnostico que realiza el especialista esta basado en la comparación de las estructuras actuales con las anteriores.

Es un método de altísimo valor en el diagnóstico del cáncer de mama, empelado en forma conjunta con la mamografía. Se utiliza para la diferenciación del contenido de un nódulo (liquido o sólido) y como primer método de diagnóstico en edades tempranas (menores de 20 años).

La mayoría de los nódulos o bultitos no son malignos. Confirmado que el nódulo representa un proceso benigno, la conducta a seguir dependerá de sus características particulares.

La displacia mamaria es una patología benigna que la padece un porcentaje importante de mujeres. Surge a partir de desequilibrios hormonales y entre los síntomas principales están la mastalgia (dolor), aumento en la consistencia mamaria, nódulos. Estos síntomas pueden aliviarse con medicación adecuada. El padecer displacia no aumenta la probabilidad de contraer un cáncer de mama, pero sí puede dificultar su detección.

Las calcificaciones en las mamas pueden tener distintos orígenes. Muchas de ellas son parte de procesos benignos y otras pueden sugerir malignidad. En este último caso son pequeñas (microcalcificaciones) con características particulares. Puede ocurrir que ciertas microcalcificaciones que se perciben en un primer momento como benignas, más tarde muestran características de malignidad; por ello es importante el seguimiento comparativo periódico. El único método disponible en la actualidad, para identificar las microcalcificaciones es la mamografía de alta resolución. La calidad de este estudio es indispensable para arribar a un diagnóstico temprano y correcto que podrá realizarse aún antes que la paciente o su médico puedan detectar alguna alteración clínica.

Existen lesiones palpables, condición que le permite al cirujano guiarse en su acto quirúrgico. Distinto sucede con las lesiones que no se palpan y sólo se observan en los estudios mamográficos o ecográficos; en estos casos el cirujano puede requerir su marcación para saber el lugar exacto que ocupa en la mama y poder hacer una cirugía con mayor margen de seguridad extrayendo la menor cantidad de tejido glandular posible.

El temor a los resultados es lógico en este o en cualquier tipo de estudios ya que la espera genera incertidumbre. Sin embargo quienes realizan sus controles en forma adecuada deben saber que el diagnóstico juega a su favor, ya que si existe un tumor maligno éste ya esta allí y lo mejor que puede pasar es detectarlo en su fase inicial donde la enfermedad es curable. El avance de la tecnología y la ciencia hacen que hoy día se puedan combatir los tumores malignos que son detectados a tiempo; la probabilidad de curarse está directamente relacionada con el momento en que estos se descubran. Estudiar a la mujer sana permite diagnosticar la enfermedad antes que se disemine.

Menopausia

Con el nombre de climaterio se denomina al período de 10 a 15 años, que se extiende desde la declinación de la madurez sexual hasta la ancianidad. La palabra climaterio es de origen griego, significa escalera, y nos recuerda al descenso fisiológico escalonado que conduce a la vejez. Se da aproximadamente entre los 45 y 60 años, es el tiempo en que la mujer pasa de una etapa reproductiva a una no reproductiva. En este lapso de tiempo ocurre la cesación fisiológica definitiva de la menstruación, llamada menopausia, (termino híbrido del latín mes y del griego cesación, que significa última menstruación), ocurre comúnmente entre los 48 y 50 años. Puede haber pacientes que presenten menopausia precoz (antes de los 40 años) ya sea por anormalidades hormonales o por alguna practica quirúrgica (extirpación ovárica); y otros que presenten menopausia tardía (después de los 55 años). Para hablar de menopausia la mujer debe pasar 12 meses sin que haya tenido sangrado vaginal, con esto, se marca el final de su etapa fértil.

Los ciclos irregulares a veces suelen ser la primera señal de la menopausia, a medida que comienzan a disminuir los niveles hormonales pueden manifestarse, cambios de ánimo (irritabilidad o decaimiento) y sofocos sobre todo a la noche. La deficiencia de estrógenos caracteriza este período y puede producir afecciones en la mineralización ósea y en algunos tejidos como: piel, vagina, tracto urogenital inferior, arteria, etc. Cuando los síntomas se presentan antes del tiempo real de la menopausia se denomina premenopausia, si la sintomatología se prolonga por algunos años más allá de ocurrida la menopausia se lo llama posmenopausia. Estos períodos de la premenopausia y de la posmenopausia conforman el período denominado perimenopausia.

Sólo en el 20% de las mujeres el climaterio transcurre sin manifestaciones apreciables, en las restantes los trastornos son de intensidad variable, casi siempre tolerables. Pero en un 15 % la sintomatología es tan intensa que debe tomarse como un estado anormal que debe ser tratado. Aparecen alteraciones menstruales como atrasos, aumento de la menstruación y metrorragias acíclicas. Luego de transcurrido un año de la última menstruación (menopausia) toda pérdida vaginal de sangre debe ser estudiada.

Los síntomas pueden ser:
– Sofocones: Son uno de los primeros signos y pueden producirse dos o tres años antes de que los ciclos lleguen a desaparecer totalmente. Esta sensación repentina de calor en la cara y en el cuello, progresa hacia el pecho y los brazos y va seguida de sudoración y frío. A veces, se acompaña de enrojecimiento de la piel y se acelera el pulso.
– Cambios de ánimo
– Envejecimiento de piel
– Incontinencia urinaria
– Sequedad vaginal: Cuando la producción de estrógenos disminuye, las paredes de la vagina se hacen más frágiles y delicadas y se reduce la humedad natural. Esto puede producir sensación de dolor, tirantez o sequedad, aunque no se manifiesta en todas las mujeres.
– El aumento de peso: en torno a los 2 ó 3 kilos, como mínimo, es un hecho significativo en la mayoría de las mujeres tras la menopausia.

​A largo plazo puede producir:
– Osteoporosis: trastorno por el cual se deterioran los huesos debido a una pérdida excesiva del tejido óseo.
– Riesgos cardiovasculares.

Primero debe concurrir al control ginecológico y el médico determinará si usted puede recibir algún tratamiento hormonal. Luego se establecerá la fase del climaterio donde se encuentra la mujer. Puede asegurarse que toda mujer climatérica es en principio candidata a recibir THR (Tratamiento de Reemplazo Hormonal) y este debe suministrarse siempre y cuando los beneficios superen sus posibles riesgos.

Estaría indicado en: – Síntomas climatéricos que afecten la calidad de vida. – Menopausia prematura natural o quirúrgica, ya que los riesgos de osteoporosis y enfermedad coronaria son mayores. – Osteoporosis establecida. – Riesgo elevado de arterosclerosis y enfermedad cardiovascular.

– Consultar a su médico y hacer chequeos rutinarios.
– No fumar.
– Alimentarse de forma sana y controlar el peso
– Preguntar si debe tomar calcio o vitamina D, e informarse de cómo mantener los huesos sanos
– Hacer ejercicios.
– Realizarse exámenes para la presión, el nivel de colesterol y azúcar en sangre.
– Realizarse periódicamente exámenes mamarios (palpación y mamografías).

Caminar 45 minutos por día con una marcha rápida ó 30 minutos de ejercicios intensos 3 veces por día, previo chequeo médico. El ejercicio es fundamental para la SALUD. Una actividad física moderada beneficia la salud cardiovascular, y sirve para el desarrollo y mantenimiento de la masa ósea. Además se producen efectos benéficos sobre los sofocos, fomentando la sensación de bienestar y eleva el estado anímico.

La fertilidad disminuye cuando se acerca a la menopausia, debido a la insuficiencia ovárica. A pesar de esta fertilidad reducida, los riesgos de una mujer de quedar embarazada justo antes de la menopausia aún persisten. Es importante saber que mientras exista una posibilidad de ovulación, aunque los ciclos sean irregulares, puede existir la posibilidad de quedar embarazada.

La vida sexual satisfactoria es el resultado de factores biológicos, sicológicos y sociales. La falta de estrógenos, a nivel de la vulva produce falta de lubricación en el coito, fácilmente tratable. La disminución hormonal no es un factor determinante en forma absoluta en la disminución del deseo sexual. Muchas mujeres ya libre del “fantasma” de un embarazo no deseado logran vivir más plenamente su sexualidad.

• Cuidar la alimentación: a partir de los 50 años las necesidades metabólicas de energía de las mujeres disminuyen. Esto provoca un aporte calórico menor. La alimentación deberá ser equilibrada en función de aspectos individuales como la edad, la talla y la actividad física, entre otros.
• Comer vegetales: las frutas y las verduras se han de contemplar en el menú diario. Los vegetales crudos son más abundantes en vitaminas, minerales y fibra, lo que contribuye a mantener un buen estado nutritivo. Los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos (cereales y derivados como el arroz, la pasta, el pan y los cereales, legumbres y patatas) deben constituir la base de la alimentación en una cantidad moderada.
• Calidad de la grasa: cuidar la calidad es tan importante como considerar la cantidad. Por lo tanto debe reducirse la grasa de origen animal (grasa saturada) por su capacidad de aumentar los niveles de colesterol en sangre, (la grasa saturada abunda en: embutidos, manteca, productos de pastelería).
• El calcio: es fundamental el papel del calcio en la prevención de la osteoporosis postmenopáusica. La vitamina D, abundante en los lácteos enteros, la mantequilla, la nata y el huevo, se estima imprescindible para fijar el calcio en los huesos.
• La hidratación: cualquier persona para mantener una hidratación apropiada requiere el aporte de al menos un litro y medio de líquido diario.
• Planificar la comida diaria: hacer comidas irregulares y dejar pasar demasiado tiempo entre ellas produce hipoglucemia que podría ser la causa de los sofocos. Por tanto, distribuir la alimentación total diaria en 4 ó 5 comidas más ligeras es una buena medida.

Osteoporosis

Es una enfermedad de los huesos en la que éstos se vuelven más frágiles por la pérdida de minerales y el deterioro del tejido óseo, por lo que existe un mayor riesgo de fractura.

• Sexo y edad, afecta a una de cada tres mujeres y uno de cada 8 hombres mayores de 50 años
• Menopausia precoz
• Delgadez
• Baja estatura (huesos pequeños)
• Antecedentes familiares con osteoporosis
• Baja ingestión de calcio en la dieta
• Sedentarismo
• Tabaquismo
• Abuso de alcohol
• Atletas de muy altos rendimientos
• Uso crónico de fármacos
• Antecedentes de fracturas traumáticas
• Enfermedades endocrinológicas varias (Hipertiroidismo, Hiperprolactinemia, Acromegalia)
• Uso crónico de corticoides
• Enfermedades pulmonares crónicas
• Enfermedades hepáticas crónicas-cirrosis

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa o asintomática (no tiene síntoma); solo se advierte que existe un problema cuando se produce una fractura con un simple traumatismo. En algunos casos el diagnóstico puede ser ignorado por el médico, excepto que solicite un estudio para determinar la densidad ósea.

Podemos evaluar la enfermedad con una radiografía o densitometría, siendo éste último el más válido y precoz ya que sirve para la medición de la densidad mineral ósea.
La densitometría es un método indoloro, no invasivo, que según la tecnología utilizada, mide la densidad ósea de la columna, cadera, muñeca o cuerpo entero.

Todas aquellas personas que se consideren dentro de los factores de riesgo ya mencionados, en especial si fueran mujeres mayores de 65 años.
Todas las personas que tengan alguna enfermedad o tomen medicación que contribuya a la desmineralización ósea.
Personas de sexo masculino mayores de 70 años.

No es hereditaria, pero sí existe mayor predisposición en aquellas personas que tengan algún antecedente familiar de la enfermedad.

La osteoporosis puede detectarse y tratarse fácilmente. Una vida sana, desde el punto de vista óseo (hacer deportes, dieta rica en calcio y vitaminas, etc.) y la detección temprana son las claves para prevenir la primer fractura. En la actualidad, existen cada vez más medicamentos eficaces para la osteoporosis. Se ha demostrado que un tratamiento precoz reduce el riesgo de fracturas por fragilidad al 50% a solo un año de comenzado.

Existen 3 etapas, pero la más importante es la primera, donde debemos tomar conciencia, educar a los niños y adolescentes a:
• Tener una buena calidad de vida, una alimentación adecuada, que incluya leche, derivados de los lácteos, vegetales, pescados y frutas frescas.
• Incentivarlos a realizar actividad física, usar protectores solares, etc.

La segunda etapa, esta dada en las mujeres hasta la menopausia, donde se debe:
• Mantener los hábitos alimenticios de la infancia, si así no fuera, comenzar a adquirirlos.
• Realizar actividad física, no olvidemos que “los huesos si no se usan, se pierden”.

La tercera etapa está dada para todas aquellas mujeres que han entrado en la menopausia y los hombres mayores de 70 años, para quienes es necesario:
• Realizar consulta médica.
• Realizar actividad física de acuerdo a cada persona y edad.
• Realizar una buena dieta, rica en calcio.
• Modificar el estilo de vida: dejar de fumar o de beber alcohol en exceso y vigilar las posturas que se adoptan tanto en reposo como durante el ejercicio.

• Informarse acerca de la enfermedad.
• Encontrar un médico con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la osteoporosis.
• Tomar la medicación adecuada.
• Hacer cambios necesarios en la alimentación y en el estilo de vida e incluir actividad física.
• Prestar atención a los factores de riesgo.

Climaterio Masculino

El climaterio masculino es la etapa de la vida después de los 45 años de edad, donde existen cambios físicos y psicológicos que se caracterizan por una deficiencia en la producción de testosterona. La testosterona es el andrógeno más importante, ya que tiene muchas acciones fisiológicas que incluyen efectos en músculos, huesos, sistema nervioso central, próstata, médula ósea y función

Por lo general, el médico clínico y luego un médico especialista en urología o endocrinología es el adecuado.

Complementos hormonales de testosterona y manejo integral de los aspectos relacionados con una dieta balanceada, ejercicio.