En 1979 María Rosa Segatta y Jorge Giunta comenzaron a soñar con la posibilidad de construir sus vidas personales y profesionales en el interior del país. Las imágenes no dejaban de sucederse, encadenadas una tras otra, construyendo y reconstruyendo historias que querían que ocurriesen. Como Especialistas en Imágenes se decidieron por concretarlas.

Lo que hoy parece de una sencillez extrema (tomar el auto y recorrer la Ruta 5 desde Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Santa Rosa), resultó todo un desafío. Sería imposible contar todas las imágenes que surgieron y se desvanecieron hasta encontrar “aquella” que realmente valía la pena alimentar, cuidar, fomentar, defender; la imagen de “Diagnosis”.

Con el entusiasmo a flor de piel como mayor capital invertido, en 1983 dieron nacimiento a Diagnosis. La convicción era firme: brindar un servicio de Diagnóstico por Imágenes de excelencia en el interior del país. Alquilaron una vieja casona, ubicada en M. T. de Alvear 246, allí instalaron un equipo de radiología convencional, un mamógrafo y el tomógrafo lineal para cubrir las primeras necesidades. Las imágenes volvieron a surgir a borbotones, pero esta vez eran de pacientes y colegas que acudían por un diagnóstico responsable, tecnología de última generación y una atención cálida y personalizada.

Para responder a esta genuina y creciente demanda buscaron especialización continua, renovaron la tecnología año tras año siguiendo los pasos de las últimas actualizaciones, y sobre todas las cosas “vistieron” todas las salas donde accedían sus pacientes con pinturas originales y propias, como una forma de devolver con imágenes de la imaginación, alguna de las tantas imágenes que los pacientes les entregaban para realizarse profesionalmente.

Puerta original de la vieja casona de 1983.